Perfil de los ateos militantes: ¿los conoces?

Análisis

Roberto Torres Collazo

Para Prensa sin censura

Es un hecho que nuestras y nuestros hermanos ateos son discriminados y se les asocia erróneamente de ser personas sin moral, peligrosas o gente deprimida. Antes de proseguir, queremos declarar que el autor de estas lineas tiene hace años grandes amigas y amigos ateos muy educados, de grandes ideales y de grandes valores éticos. Y son sobre todo excelentes seres humanos. También ya publicamos un análisis sobre el fundamentalismo religioso y otros tipos de fundamentalismos. En el siguiente describiremos a grandes rasgos el perfil del nuevo ateo militante, fundamentalista y fanático.

Por regla general los nuevos ateos militantes se parecen a los religiosos fanáticos fundamentalistas, sus “predicadores” intentan salvar a los religiosos de su ignorancia y supersticiones. Para ellos la Biblia es un libro lleno de fábulas, contradicciones y no es documento histórico fiable. Cristo es un mito derivado de los antiguos dioses egipcios, griegos, romanos, asirios y babilónicos. Mahoma era un farsante y Moisés sufría alucinaciones. El origen del universo es producto de la azar. La ciencia es el único camino para la verdad, su totalitarismo es: si no se puede probar, es falso. Dicen, que no puede existir un Dios amoroso porque un Dios amoroso no puede crear la existencia del mal. Regularmente tienen una imagen infantil y fantasiosa de Dios.

El ex-ateo y filósofo británico, llamado en sus tiempos el Papa de los ateos, Anthony Flew, declara que el mayor ataque de los nuevos ateos militantes es contra las religiones institucionales. Desde sus apariciones las religiones organizadas son las principales responsables de todos los males en el mundo. Todos sus líderes son corruptos, avariciosos, hipócritas. El cristianismo practicó las santa Inquisición, mató brujas, colonizó pueblos, atacó a Galileo, apoyó el nazismo y siempre ha sido un aliado de los poderosos. Nada bueno hay en ellas. El periodista ex-ateo militante fanático Josué Ferrer declara que estuvo a punto de bailar encima de la Biblia.

Sus “santos” autores son Richard Dawkins, Sam Harris, Daniel Dennett entre muchos otros. Como su contraparte, los religiosos fundamentalistas fanáticos, los ateos militantes fanáticos se creen en la práctica dueños de la verdad: si participas en un foro en Internet y mencionas a Dios, se burlan. O si cuestionas o presentas datos al ateo militante, simplemente, te ignoran.

Los ateos militantes condenan los grandes errores o pecados del cristianismo en la historia, por ejemplo, pero suelen pasar por alto que la historia, no sólo la historia del cristianismo, también la historia del arte, de la ciencia, de la tecnología, las tradiciones, costumbres, etc, cambia, evoluciona y se transforma. Y peor, cuando juzgan los acontecimientos históricos lo hacen desde una mentalidad del siglo 21, sin considerar el contexto histórico y la mentalidad de la época de dichos eventos. ¡Cuidado! no estamos justificando los grandes pecados y errores históricos pasados y presentes del cristianismo o cualquier otra religión, que ciertamente se han cometido, pero hay que considerar unos principios de la historiografía antes de pasar juicio. Y conocer detalladamente los pormenores.

Como observamos, para el ateo militante fanático todo es blanco o negro, nada tiene matices en la religiones y la historia. Todo es negativo. Estas con ellos o estas contra ellos. No hay espacio para la ambigüedad, la duda, algunos juzgan a los ex-ateos de traidores, de estar ya ancianos, algún religioso les “lavó el cerebro” o tener una pobre formación.

Por último, pero no menos importante, estamos convencidos de que no se puede violentar la conciencia de nadie por muy buenas que sean las razones que el ateo o creyente en Dios o deidades pueda tener para proponer sus convicciones. En un mundo como el de hoy, donde abundan la pluralidad, la diversidad y un universo de creencias, filosofías, credos, cosmovisiones e ideologías, se necesitan valores como la humildad, tolerancia y el diálogo respetuoso, sin dejar la identidad. Hay valores que están por encima de todo tipo de fundamentalismo y fanatismo. Las palabras del Premio Nobel de Literatura, José Saramago pueden ser iluminadoras al respecto: “He aprendido a no intentar convencer a nadie, el trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro”.

Referencias disponibles con el autor. Escriba a: pitirre_2000@hotmail.com

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