El calvario de las personas con impedimentos en Puerto Rico

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

La pesadilla con algunas guaguas de la Autoridad Metropolitana de Autobuses (AMA) con rampas mecánicas dañadas que impiden puedan subir en sus sillones; la falta de adiestramiento al personal de los restaurantes para que les ayuden a consumir los alimentos y la ausencia de protocolos de servicios en la AEE, AAA y las oficinas de otras corporaciones y agencias públicas son parte del calvario de las personas con diversidad funcional, que se estiman en alrededor de 700 mil en Puerto Rico.

Así lo revelaron a Prensa sin censura Karla Cardona y el Dr. David Figueroa, ciudadanos funcionales que sirven a la sociedad a pesar de las condiciones de perlesía cerebral y cuadriplejia, respectivamente.

Ambos hicieron sus denuncias para que la Consejería de las Personas con Impedimentos y la nueva administración pública de Pedro Pierluisi honren las leyes federales y estatales que los protegen y remuevan las murallas institucionales que diariamente limitan sus derechos.

“Hemos radicado alrededor de doce querellas en la AMA, aparte de las que hizo Karla. En vistas administrativas tuve que llevar a algunos conductores al Departamento del Trabajo y llegamos a obtener alguna suspensión, pero de un día o dos días cuando a nosotros nos ocupaba tres o cuatro días hacer todo el proceso”, señaló David Figueroa al aclarar que, sin embargo, hay algunos choferes que cooperan.

“Se supone que cuando una rampa se daña, los choferes la saquen manualmente y algunos no lo hacen por condiciones en la espalda y uno tiene que esperar otra guagua”, reveló, por su parte, Karla Cardona.

Como no es fácil recibir el servicio de transportación por consiguiente no pueden gestionar atención en las agencias públicas. “Si llega una persona con cuadriplejia, como es mi caso, va a ser bien difícil, por ejemplo en la AEE, no es fácil entregar los documentos y a veces hay resistencia para ofrecernos asistencia”, advirtió Figueroa, quien ha confrontado problemas con el tren urbano cuando se dirige a dictar clases en la universidad en que labora en Bayamón.

Las querellas las radican en la Consejería de las Personas con Impedimentos, pero por la burocracia administrativa no responden con diligencia.

Gabriel Corchado es el director interino de esta agencia desde hace casi cuatro años, cuando la posición, según acordado por el gobierno federal y el consejo directivo de la procuraduría, con el poder que le confiere la Ley 158 de 2015 y con el aval de la Oficina de Ética Gubernamental, asignó la posición a Figueroa.

“No se ha hecho la transición aún y por eso tuvimos que acudir a las tribunales. Habrá una vista argumentativa el 11 de marzo”, sostuvo.

Figueroa tiene una condición de cuadriplejia por un accidente de zambullida en la playa en 1990.

Desertó de la escuela superior y después del accidente fue al centro de rehabilitación vocacional en Río Piedras, donde terminó su cuarto año.

Hizo su Bachillerato y Maestría en Trabajo Social y un Doctorado en Educación con una especialidad en Administración de Programas de Educación Especial del Recinto Metro de la Universidad Interamericana.

Al presente, aguarda por la decisión del Tribunal mientras se desempeña como vicepresidente del Consejo Estatal de Vida Independiente y también es consejal del área de Carolina de la Oficina de Servicios Legales de Puerto Rico en representación de las personas con impedimentos y pertenece a la comisión de diversidad funcional que preside el senador independiente José A. Vargas Vidot.

Karla Cardona, por su parte, completó un Bachillerato en Sicología de la Universidad del Este, padece de perlesía cerebral, pero la condición no afectó su desempeño cognitivo. Al nacer,  a la mujer de 50 años le faltó oxígeno en el cerebro, lo que afectó su área motora. Una de sus destrezas es la redacción y suele escribir, dedito a dedito, en su computadora personal o teléfono inteligente.

“Quise continuar la maestría, pero en Rehabilitación Vocacional decían que por mi impedimento del habla no iba a poder realizar el trabajo de sicóloga. Estudié con beca. Ahora que trabajo será difícil, aparte de que me dedico a atender a la población con diversidad funcional junto a David”, señala Karla, quien años atrás, por la falta de servicios, renunció a su trabajo en el Consejo Directivo de la Defensoría de Personas con Diversidad Funcional porque sus compañeros de trabajo no cooperaban como asistentes a la hora del almuerzo. Desde hace cuatro años trabaja en la Oficina de Servicios al Ciudadano en el Capitolio.

“Vivo como un ser humano normal sin limitaciones. Así me visualizo”, afirmó la madre de un varón de 27 años, que trabaja como chef en un restaurante y quien es completamente normal.

Conforme a un censo federal efectuado en 2015, se estima que en Puerto Rico hay unas 700 mil personas con impedimentos o diversidad funcional. Karla y David Figueroa sacan la cara por sus pares.

“Hay muchos que están en las casas y se rindieron por la burocracia del sistema. Nosotros queremos ser las voces de esas personas que por sus condiciones y situaciones que han afrontado se han quedado en sus casas”, concluyó Figueroa, de 51 años.

(Si desea cooperar como voluntaria o voluntario ofreciendo servicios de asistencia a las personas con impedimentos llame al 787-980-7793)

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