El último cumpleaños de Ana Belén Montes: ‘espía’ vivaz del Amor

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Espía aliada con la dignidad.

Espía a favor de los derechos humanos.

Espía confabulada con la conciencia.

Espía al servicio de la Verdad.

Espía vivaz del Amor.

A 16 meses de la liberación de Ana Belén Montes y a pocos días de su cumpleaños 64, el próximo domingo 28 de febrero, no pocos se preguntan cómo Ana ha sobrevivido 20 años de prisión junto a criminales y enfermas mentales en la institución Federal Medical Center (FMC) en Carswell, en las instalaciones militares de la Estación Aérea de la Marina estadounidense en Fort Worth, Texas, Estados Unidos.

Mujer brillante y sagaz, Ana construyó imaginariamente una cápsula en la que ha vivido durante los pasados 20 años de reclusión para sobrellevar anímica y emocionalmente un encierro sicológico que a otra persona sin sus herramientas hace rato hubiera desquiciado.

Ana, una mujer realizada profesionalmente, con un buen salario, una familia que la ama y un novio, renunció a su libertad por Amor a la justicia, específicamente al derecho del pueblo cubano por vivir sin la opresión y el vejamen de un bloqueo económico prolongado por varias décadas.

Más adelante en este artículo incluiremos sus declaraciones ante el magistrado federal que la sentenció por espionaje a favor del régimen castrista, pero es menester documentar, atestiguado por fuentes de entero crédito, su fortaleza y arrojo para soportar la privación del derecho más sagrado del ser humano: la libertad.

Moral y éticamente, en conformidad con su sentido de justicia, respeto, paz y amistad entre los países, Ana Belén Montes renunció a su vida de privilegios.

Arriesgó su vida y libertad sin ganancia alguna excepto la tranquilidad de su conciencia. Por sus principios, mientras trabajaba en el Pentágono, evitó mayores daños y desgracias al Pueblo cubano.

Con su inteligencia, durante alrededor de 20 años Ana se ha protegido de la locura y de un infierno, escribiendo análisis políticos y literarios, cartas y anotando sus memorias a manera de un diario.

En su cápsula, Ana mantiene su mente ocupada. Es una programación mental para la ecuanimidad y el autocontrol aunque el mundo se le derrumbe al lado por la insospechada diversidad de escenarios sicológicos que a nivel institucional se expone, pero que no hacen mella en su carácter.

Ana lee mucho sobre Puerto Rico y la historia de su condición colonial. Uno de sus textos favoritos es “El Libro de la Alegría” de Dalai Lama y el arzobispo emérito de Sudáfrica. Desmond Tutu.

Ana no es una persona religiosa, pero reconoce -como ser integral al fin- la necesidad de cultivar su espiritualidad.

No suele escuchar música, mas sí escribe diariamente y disfruta videos sobre la Madre Tierra y su riqueza ecológica, que le ayudan a conciliar paz.

Sola en su celda, Ana ha purgado casi 20 años de cárcel. Durante un tiempo impartió clases de español a parte de la comunidad de reclusas, a pesar de que no pocas padecen de sus facultades mentales.

Expuesta 24/7 a un ambiente tóxico, Ana Belén Montes ha soportado casi dos décadas de prisión. Enfermó de cáncer de la mama y fue sometida a una mastectomía parcial, pero la intervención no debilitó su espíritu.

El próximo domingo 28 de febrero Ana Belén Montes cumplirá 64 años. Ese día Poetas en Marcha y este medio independiente celebrarán su natalicio con una transmisión en vivo por Facebook y originada por Zoom desde las 9am en que se leerán parte de los versos del libro “Ana Belén: Un Poema entre dos alas”, publicado en 2018 y que se nutre de obras de poetisas y poetas cubanos y boricuas.

A continuación reproducimos las declaraciones de Ana Belén Montes ante el magistrado federal que la sentenció por espionaje en 2001.

Declaración de Ana Belén Montes

Ana fue analista de primera categoría en el Pentágono, por lo que advino en conocimiento de toda la información recopilada por la inteligencia estadounidense sobre Cuba.

Fue arrestada el 20 de septiembre de 2001, mientras se encontraba en su oficina, en las instalaciones de la DIA en la Base Aérea de Bolling, en Washington D.C., por agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Días después fue acusada de conspiración para cometer espionaje a favor de Cuba.

Aquí sus declaraciones ante el juez que la sentenció en 2001.

«Existe un proverbio italiano que quizás sea el que describe de la mejor forma en lo que yo creo: Todo el Mundo es un solo país. En ese “país mundial” el principio de amar al prójimo tanto como se ama a uno mismo resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos nuestros “países vecinos”.

Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. El establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados, con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca hemos aplicado a Cuba.

Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político.

Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia. Yo no entiendo cómo nosotros continuamos tratando de dictar como Cuba debe seleccionar sus líderes, quienes no deben ser sus dirigentes y que leyes son las más adecuadas para dicha nación. ¿Por qué no los dejamos decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos?

Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento.

Hoy vemos más claro que nunca que la intolerancia y el odio –por individuos o gobiernos– lo único que disemina es dolor y sufrimiento. Yo espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como cualquier otra nación quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.

Una política como esa llevaría nuevamente a nuestro gobierno a estar en armonía con la compasión y la generosidad del pueblo estadounidense. Ella permitiría a los cubanos y estadounidenses el aprender como compartir unos con los otros. Esto permitiría que Cuba abandone sus medidas defensivas y experimente cambios más fácilmente. Y esto permitiría que los dos vecinos trabajen conjuntamente y con otras naciones para promover la amistad y cooperación en nuestro “país mundial” y en nuestra única “patria mundial”.

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